El vía crucis de Madres Migrantes

Categoría: Estado Publicado el 30 Octubre 2018
Escrito por ecos
Amatlán, Ver. 30 de Oct (SPI)/ Ecos de Veracruz.- Mari Elizabeth Martínez Castro, emprendió camino desde Honduras para buscar a su hijo Marco Antonio Amador, quien desapareció desde hace cinco años cuando ingresó a México.
Enferma de cáncer de estómago, enfermedad que la puede matar en cualquier momento, no pierde las esperanzas de encontrar con vida a Marco, quien dejó en su país natal a una niña de cinco años (ahora de once) y que todos los días pregunta por él.
Su voz se entrecorta y algunas lágrimas comienzan a rodar en sus mejillas cuando recuerda la última vez que escuchó la voz de su hijo. Era 11 de marzo de 2013 a las 15:00 horas cuando se comunicó por teléfono con ella para decirle que se iría a buscar el sueño americano para sacar adelante a su familia.
“Le llamo porque me voy a despedir de ti”, le dijo esa tarde mientras ella, con todo el dolor de su corazón, intentaba impedir que dejara sus natal honduras. Sin embargo, sus decesos de salir de la pobreza lo hicieron tomar tal decisión. 
Lo único que recuerda- y eso dicho por un conocido de Marco-es que cuando llegaron a México fueron interceptados por un grupo armado, al parecer Los Zetas, quienes los bajaron cuando viajaban de “mosca” en el tren.
“Desde ese momento sentí un dolor en mi corazón porque nunca más hemos sabido de él. Quiero decirle a mi hijo que lo amo, que lo extraño, que quiero saber de él, tengo la esperanza de que esté vivo en alguna cárcel de Reynosa o Tamaulipas”, subraya.
Cargando el retrato de su hijo, Mari admite que tal vez está podría ser la última vez que emprende el viaje con la Caravana de Madres Centroamericanas, pues recientemente le detectaron dos úlceras en el estómago, que se han convertido en cáncer.
“Ojalá pueda encontrarlo, yo lo estoy buscando, que viene con la caravana para encontrarlo. Que sepa que yo estoy enferma, y no sé si pueda volver (…)” respira con profundidad y con voz chillona admite que no quisiera morir sin verlo.
“Quiero estar en paz, quiero que sepa que lo extraño, si él no quiere regresar a Honduras que no lo haga, pero quiero saber que está bien”, agrega.

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